6 jun. 2006

Pronunciamiento de UNESCO-OREALC frente a la movilización estudiantil

En: http://www.unesco.cl/esp/sprensa/noticias/208.act

Pronunciamiento de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe sobre las demandas de los estudiantes secundarios de Chile
06/06/2006 - (OREALC/UNESCO Santiago)

La UNESCO, como organismo de las Naciones Unidas, tiene la misión eminentemente ética de contribuir a la paz y al desarrollo humano de las naciones, colaborando con ellas en los campos de la educación, la ciencia, la comunicación y la cultura, para asegurar el respeto universal a la justicia, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

Es por eso que frente a los acontecimientos vividos en Chile durante las últimas semanas, a propósito de las demandas de los estudiantes secundarios, la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe expresa lo siguiente:

Reconocemos los innumerables avances realizados por la educación chilena en los últimos años. Mientras otros países de la región todavía hacen grandes esfuerzos por universalizar el acceso y conclusión de la educación, Chile se encuentra en posición de poder enfrentar cambios educativos más profundos.

Apreciamos el esfuerzo del movimiento estudiantil para situar en el centro del debate nacional el tema del mejoramiento de la calidad de la educación como bien público y estratégico que compromete el desarrollo futuro del país, tanto desde el punto de vista del crecimiento socioeconómico, como de la moderna ciudadanía.

Para entrar a esta nueva fase de reforma educativa, además del cambio de la legislación, es importante que el Gobierno abra los espacios de participación para que la comunidad nacional pueda contribuir a los cambios educativos que se requieren.

Los Ministros de Educación de América Latina y el Caribe, el año 2002 aprobaron en el marco de las sesiones de la UNESCO un Proyecto Regional de Educación (PRELAC) y recomendaron concentrar los esfuerzos para llegar a una educación de calidad para todos en cinco focos estratégicos, los que, a la luz de los acontecimientos, tienen plena vigencia:

- Repensar el sentido de la educación para que los aprendizajes permitan que nos relacionemos mejor con nosotros mismos, los demás y el mundo en que vivimos. La discusión que los estudiantes han abierto apunta a replantearse el para qué y cómo están aprendiendo en la escuela.

- Fortalecer el protagonismo docente en el cambio educativo para que respondan a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes. Sin la contribución y compromiso de los profesores, y sin el mejoramiento de sus condiciones de trabajo, ningún cambio duradero será posible.

- Modificar la cultura de las escuelas para que éstas se conviertan en verdaderas comunidades de aprendizaje y participación. Esto significa tener escuelas autónomas, con gestión democrática y conectadas con el entorno cercano y el mundo; escuelas inclusivas que usen la diversidad cultural como riqueza y que propicien el aprendizaje y participación de estudiantes, docentes y familias. Creemos que esta es una aspiración que se encuentra en el corazón de las demandas de los estudiantes y sin la cual es imposible obtener una educación de calidad para todos.

- Asegurar que la gestión del sistema educativo se ponga al servicio del aprendizaje de todos los estudiantes. La demanda de los estudiantes respecto a la revisión de la municipalización y del financiamiento del sistema forman parte de esta preocupación.
Fomentar la responsabilidad social por la educación para generar el compromiso de todos con su desarrollo y resultados. Creemos que la sociedad chilena ya se ha movilizado y está consciente de la profundidad del desafío que tienen por delante.
Se trata ahora de aprovechar este impulso y empezar a construir, con el apoyo de todos, una educación de mejor calidad que satisfaga las demandas, especialmente de la población más vulnerable del país.

Aspiramos y llamamos a los estudiantes, a las autoridades y a la comunidad nacional a que este proceso se desarrolle en el clima de confianza y de respeto que las circunstancias ameritan.

Santiago de Chile, 6 de junio de 2006.

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